Debido a la proliferación de bares, terrazas, resturantes y garitos de todo tipo y condición, Russafa se ha convertido en un lugar inhabitable en cuento cae la tarde. Llevo más de 8 años sin poder dormir las ocho horas recomendables y los ruidos no cesan, cada vez se alargan más y más en la madrugada, a lo que se suman los camiones de la basura, los recogedores de vidrio, los fumandores que salen de las discotecas en grupos de 20 o 25 personas que gritan bajo tu balcón y, naturalmente, los casales falleros que toman las calles por asalto cuando les viene en gana.
Si esto es vivir, encomiendo carecidamente a los responsables de las mediciones acústicas de zonas ZAS que vengan a mi casa un fin de semana de verano cualquiera y que a la mañana siguiente intenten continuar con sus actividades diarias....